Un holandés pierde diez kilos tras patear 2.000 km de Camino

Martin Breukers comenzó su aventura hace tres meses en compañía de su fiel poni, que llegó a Compostela casi en los huesos.  A su llegada a Compostela regaló a ‘Sjonnie’ a la Asociación el Caballo Acoge, para niños con discapacidades.

Con diez kilos menos y su fiel acompañante restando a su peso nada menos que 65, Martin Breukers llegaba ayer a la meta del peregrinaje, Compostela, con su fiel poni. Detrás quedan tres meses de duro camino, que hicieron que este empresario holandés se plantease en más de una ocasión regresar a su casa y abandonar la aventura. “Estoy muy emocionado por estar aquí, delante de la Catedral por fin“, declaraba ayer a este diario el peregrino errante, tras caminar nada menos que cerca de dos mil kilómetros. Eso sí, también advirtió que “no estoy dispuesto a caminar ni uno más“.

Y es que en los tres meses de viaje acompañado de Sjonnie, un pequeño poni de seis años que arrastraba un pequeño carrito, tuvo que enfrentarse no sólo a la adversidad meteorológica, con cuatro semanas seguidas de lluvia en su trayecto entre Francia y Bélgica, sino también a la imposibilidad de dejar a su caballo guarecido por las noches. “Tuve que ingeniármelas y buscarme la vida“, relata Martin. “En una ocasión vi una nave vacía y abrí la puerta de una patada, allí pasamos la noche“.

Sin embargo, tuvo más suerte al llegar a Arzúa, donde un trabajador de una gasolinera le ofreció su vivienda para pasar el día. “Tenía un gran jardín y una piscina. Mi pequeño poni por fin pudo descansar y disfrutar del campo y yo aproveché para hacer unos largos, además de comer muy bien“.

Lo curioso de esta historia es que no sabe por qué la empezó.

Fuente: El Correo Gallego.

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