
Como cada año llega el suplicio… «Tengo que comprar el vestido de fin de año«, «¿Qué te vas a poner?», «¿Vas a ir de traje?»… Todo el mundo habla de lo mismo y parece que no existiera mayor preocupación que esa… con la que está cayendo.
Las ropas, por lo general incómodas, demasiado elegantes para usar en el día a día y además caras, que en la mayoría de ocasiones languidece en los armarios de sus orgullosos portadores del treinta y uno de diciembre, vuelven a ser tema de conversación estos días.