Una de las partes buenas de que en Santiago haya tantos universitarios es la gran cantidad de empleo que ello genera en el sector de la hostelería, siendo los bares y los pubs una de las opciones más recurridas por jóvenes de ambos sexos de la capital gallega que quieran o necesiten ingresos, ya sea para pagarse sus estudios, mantenerse o simplemente para pagar sus gastos.
Sin embargo, la parte mala de que haya tanta fiesta redunda también en estos jóvenes que acceden a empleos de camareros y que se ven abocados a trabajar por la noche. Y es que el alcohol no sienta igual de bien a todo el mundo, y por desgracia no son pocos los que al beber se ponen demasiado pesados o agresivos y acaban empañando la diversión de la gran mayoría, que para nada lleva a cabo este tipo de comportamientos.


