Lluvia, lluvia y más lluvia en Compostela

Llueve en Compostela

Lo cierto es que no es nada nuevo… y pese a todo sigue siendo noticia.

Tal vez sea porque los últimos años ha llovido menos de lo habitual y es por eso que nos extrañamos al ver la ingente cantidad de agua que está cayendo del cielo estos días… pero lo cierto es que no podemos dejar pasar la ocasión de comentar que, una vez más, se hace difícil caminar por las calles de la ciudad sin mojarse… por mucho paraguas que uno lleve.

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La lluvia causa inundaciones en Santiago

Rúa Pelamios inundada por las fuertes lluvia

La lluvia ha llegado a lo grande a la ciudad de Santiago de Compostela, localidad acostumbrada a la presencia del agua pero no a tan gran escala como lo que se pudo vivir ayer en la capital de Galicia.

Y es que ayer se registró la segunda mayor marca de cantidad de lluvia en los últimos 3o años con 119,8 litros de agua caídos por metro cuadrado, lo que provocó que muchas calles vieran cómo el sistema de alcantarillado no era suficiente para parar esas pequeñas riadas de agua que subían más arriba de los tobillos de los transeúntes en algunos casos.

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La primavera aún no trajo el sol a Compostela

Lluvia en Santiago

Otro año más, los compostelanos tiran de paciencia al levantarse cada mañana y mirar hacia el cielo: la lluvia sigue siendo la tónica general cuando ya hace más de 20 días que entró la primavera.

Días grises y humedos, llenos de frío, en los que no apetece otra cosa que quedarse en casa viendo la televisión o leyendo debajo de una buena manta y con una bebida caliente en la mano: eso es lo que nos espera aún durante unos días según dicen…

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Fin de semana de fuertes vientos en Compostela

Vientos en Santiago de Compostela

Este fin de semana ha estado marcado por los fuertes vientos existentes en la capital de Galicia, Santiago de Compostela, que no ha escapado al mal tiempo reinante en la comunidad y en gran parte del país.

Esos vientos además, han ido acompañados de lluvias, lo cual ha sido un auténtico engorro para los transeúntes que se han visto abocados a mojarse ante la imposibilidad de llevar los paraguas abiertos. Y es que cuando el aire se pone pesado, tratar de guarecerse de la lluvia usando un paraguas es sinónimo de mojadura, ya que no solo no nos tapará del agua sino que además hará que tardemos más en nuestro trayecto y que la humedad de nuestras ropas sea mayor.

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