
Se dice del Camino de Santiago que está estrechamente relacionado con la fe en Dios, y ciertamente, negarlo sería necedad a día de hoy.
Pero no es la creencia religiosa la única promotora de ese algo que cada año empuja a millares de personas a caminar hasta la capital gallega. Y es que el Camino de Santiago tiene una energía especial que incluso los no creyentes pueden percibir y aprovechar para apaciguar su espíritu sin tener nada que ver con la Iglesia Católica.