
El verano se está dejando notar en Santiago de Compostela, donde si bien ha llovido en algunos días sueltos a lo largo del último mes, el sol ha sido la tónica predominante a lo largo de este verano lo cual está propiciando que los peregrinos se encuentren con una ciudad bañada por el calor en su llegada a la capital compostelana lo que supone el último tramo de su peregrinaje.
Cierto es que la mayoría de los caminantes vienen predispuestos a encontrar una ciudad marcada por la lluvia, como es tradición en Compostela, cuyas calles suelen estar mojadas año tras año como fruto de un clima en el que las tormentas son algo común, lo cual le ha valido a Santiago para ganarse merecidamente la fama de ciudad húmeda.