Tierra Santa en Compostela

El museo mejor dotado sobre Tierra Santa no se encuentra en Jerusalén ni en ninguna de las capitales europeas. Está en el casco histórico compostelano. La vinculación de la Orden Franciscana con el Santo Sepulcro y la presencia de destacados religiosos gallegos en los santos lugares ha permitido que el convento de San Francisco de Santiago disponga de una de las mejores colecciones a nivel mundial.

En uno de los laterales del claustro del edificio conventual, en pleno hotel Monumento, se encuentra un tesoro desconocido para muchos vecinos y visitantes. Una valiosísima muestra que permite conocer en profundidad la realidad histórica de Tierra Santa, como explica el padre guardián de la comunidad franciscana, Francisco Castro.

La presencia de la Orden con los Santos Lugares se remonta ya a casi ochocientos años, en los que ha tenido numerosos mártires, entre ellos dos originarios de Galicia, Manuel Ruiz y Juan Jacobo Fernández.

Además de mantener un estrecho contacto con el pueblo, también se han preocupado por conocer la historia de la zona, y fruto de estos trabajos se fue creando una colección importantísima, con vestigios que abarcan desde el calcolítico, en la prehistoria, hasta la actualidad, pasando por la segunda Guerra Mundial. Esta colección estuvo expuesta en Madrid en 1954, y fue un franciscano gallego, el padre Legísima, quien consiguió traer los fondos a Compostela.

En 1993 se inauguró esta magnífica colección, articulada con criterios históricos, de forma que el recorrido se inicia en la prehistoria y concluye con la presencia británica y la creación del Estado de Israel, pasando por las épocas romana, bizantina, y las ocupaciones musulmana y turca.

Además, también conserva varias maquetas que representan desde edificios actuales como el Santo Sepulcro hasta recreaciones históricas como la del templo de Jerusalén en tiempos de Jesucristo. Piezas realizadas con el máximo rigor gracias al profundo conocimiento de la zona atesorado por el Instituto de Estudios Bíblicos de la Orden.

El convento compostelano realiza un gran esfuerzo sin contar de momento con apoyos institucionales para conservar y exponer esta impresionante colección que, como suele ocurrir muchas veces, es casi más conocida por los especialistas de fuera de Santiago que por los propios vecinos

Fuente: El Correo Gallego.

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