Profesionales y ciudadanos anónimos dieron muestras de buen corazón en las horas siguientes al accidente

Abel Rivas salvando a una niña

Abel Rivas, uno de los ciudadanos que ayudó en las tareas de rescate

Como os venimos contando en nuestros últimos artículos y como sabréis por todos los medios de comunicación, Galicia vive días tristes debido al accidente de tren que truncó ochenta vidas en la que iba a ser la noche grande de Compostela y también del resto de la comunidad.

No hay ánimos más que de reflexión y de luto, pero es de ley hacer una mención especial a todos aquellos que entraron en acción de diversas maneras para ayudar en lo posible nada más conocerse la triste noticia.

En primer lugar, merecen mención aparte los vecinos de Angrois, que fueron los primeros en llegar al lugar del siniestro para intentar socorrer a los heridos, jugándose el tipo y poniendo a salvo a algunos de los pasajeros. Estos mismos vecinos, suministraron agua, comida, mantas, improvisadas camillas e incluso llevaron a algunos de los accidentados a sus propias casas, dando muestras de solidaridad y de buen corazón en todo momento, ayudando dentro de lo posible a minimizar el tremendo caos que imperaba en aquellos instantes.

En segundo lugar, hay que acordarse de los bomberos, policías y personal sanitario, que desarrollaron sus labores profesionales en la zona de inmediato, ayudando lograr que el número de víctimas, que por desgracia fue muy elevado, no aumentase todavía más.

Otros profesionales, aportaron sus indispensables granitos de arena en diversos puntos, entre los que destacan los hospitales, a los que médicos y enfermeros que no estaban trabajando en ese momento acudieron de forma voluntaria para poder ayudar al resto de compañeros. Los psicólogos, que ayudaron a las familias de las víctimas en los terribles momentos de espera y tras las penosas confirmaciones también fueron muy importantes, así como las personas encargadas de llevar a cabo los dispositivos de urgencia para donar sangre que se abrieron en diversos puntos de la comunidad gallega.

Los ciudadanos de a pié también respondieron de manera generosa, donando sangre de manera masiva, hasta el punto de superar la cantidad de donaciones que los puestos de recogida podían realizar en dicho momento.

Los hosteleros, ofrecieron habitaciones gratis a los familiares de las víctimas y miles de personas a lo largo y ancho del mundo expresaron sus condolencias mediante los medios de comunicación o las redes sociales.

Todos ellos son los héroes anónimos de la tragedia. Sus actos ayudaron a minimizar los daños salvando vidas y por ello es justo destacar su valor y su entrega y agradecer su solidaridad. Ese tipo de gente hace del mundo un lugar mejor y sus valerosos gestos son la cara más amable de esta triste tragedia que nos encogió el corazón a todos en la tarde de ayer y que jamás olvidaremos mientras vivamos.

Más información – Terrible accidente de tren en Compostela

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