Primer macrobotellón del curso

Las viejas costumbres nunca mueren. ¿Qué sería de un inicio de curso sin botellón? Los estudiantes regresan a Compostela con las pilas puestas después de unas largas vacaciones y su retorno a la ciudad suele bautizarse con alcohol y estrepitosas fiestas hasta al amanecer. Por segunda noche consecutiva, la Alameda se convertía ayer en punto de encuentro de centenares de jóvenes que reanudan su actividad académica a golpe de juerga. La procesión hacia los supermercados comenzaba poco antes de la hora de cierre comercial. Grupos de estudiantes copaban las colas de las tiendas con botellas de cerveza, vinos de bajo coste, bebidas de fuerte graduación y refrescos para preparar los combinados. El hatillo del botellonero se completa con unos snacks para picotear y, como mucho, un sobre de pasta, una lata de atún y salsa de tomate para cenar antes de empezar la fiesta. Por si fuera poco, y a falta de conocer la cifra de asistentes a la reunión de anoche, las condiciones meteorológicas se pusieron esta vez de parte de los jóvenes.

Aunque el jueves se ha consagrado como fecha clave en el calendario de juergas universitarias, fueron muchos los que adelantaron la celebración a la noche del miércoles. La Policía Local se vio obligada a intervenir en dos pisos para acabar con un par de fiestas molestas para los vecinos, indicó ayer a este diario la edil de Seguridad Ciudadana, Marta Álvarez-Santullano. Además, según el recuento aportado por el mencionado departamento, en la Alameda se concentraron hasta 250 personas. Anoche la previsión se elevaba hasta las cuatro mil. Para controlar posibles incidencias el Ayuntamiento de Santiago preparó un dispositivo especial con efectivos de la Policía Nacional y Local. Asimismo, Raxoi reforzó los equipos de limpieza. Una brigada extra se encargará de cubrir hoy a los operarios que habitualmente se ocupan de acondicionar la Alameda a partir de las 07.00 horas. En todo caso, las cuadrillas podrán desplazarse a cualquier punto de la ciudad en función de las necesidades.

No obstante, el botellón en el histórico parque tiene los días contados, ya que la administración local cerrará la zona del campillo en Navidad. Las obras para colocar las vallas podrían comenzar en menos de un mes.

Fuente: El Correo Gallego.

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