La librería Vetusta, todo un mito en Santiago de Compostela

Librería Vetusta

Entrada a la librería Vetusta, en la rúa Nova

Las librerías es uno de esos establecimientos que a muchos viajeros les gusta explorar. El mundo librero de una ciudad alberga muchas particularidades, encontrando en ocasiones establecimientos que ofrecen sensaciones únicas e indescriptibles.

Las librerías de viejo o de segunda mano, se prestan a estas sensaciones. A veces por lo añejo de los libros, otras por la antigüedad del edificio y otras por la particularidad del dependiente. En Santiago de Compostela existe una librería que conjuga estas tres posibilidades: la librería Vetusta.

Situada en la rúa Nova, junto a la Iglesia de Santa Salomé, es parte de la historia viva de la ciudad de Santiago de Compostela. Entre sus viejas paredes, que siglos atrás fue un hospital de mujeres, se encuentra todo tipo de libros y materiales envueltos en ese olor añejo que hace despertar un sinfín de emociones en el visitante.

Abierta al público desde hace más de viente años, es una librería de viejo. Sus fondos se componen por libros de hace diez o trescientos años. Paseando por sus estanterías se pueden encontrar una colección de obras de teatro de los años veinte, los cuentos de Calleja, los primeros manuales de informática, libro de misiones del siglo XVIII o medicina natural de hace cinco años.

Venden libros, postales, mapas, acuarelas y muchas más cosas que seguramente yo no alcancé a ver. Los precios depende de lo que te lleves, pero hay muchos libros por dos o tres euros. Los libros más antiguos, así como algunos mapas, pueden tener precios bastante más altos.

Me llamó la atención la propietaria, una señora mayor con pelo cano y gafas caídas, que daba un toque aún más bohemio o romántico al lugar.

Recuerdo que encontré esta librería una tarde lluviosa de enero y que pasé toda la tarde en ella. Compré una obra de teatro Tolstoi de principios del siglo XX.

Mi primer tesoro de Santiago.

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María Ibáñez

Soy Gestora de Información y Documentación (la manera fea de llamar a los bibliotecarios y archiveros). Me gusta viajar, descubrir las ciudades, fijarme en los detalles, las anécdotas, la historia, exprimir las guías y contar aquello veo y descubro. He tenido la suerte, además, de poder vivir en varias ciudades españolas y alguna del extranjero.

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