La fachada de la catedral más limpia que nunca

Pórtico da Gloria

La catedral de Santiago de Compostela lleva muchos siglos sufriendo las inclemencias del tiempo, del viento y de la lluvia, la cual por cierto abunda en nuestra ciudad, lo que poco a poco va deteriorando su aspecto interior, ensuciando la piedra y llenando la fachada de musgo lo cual le da un color verduzco que desluce la belleza del monumento, por lo que más de una vez ha tenido que ser sometida a los cuidados de los expertos limpiadores.

En los últimos meses se ha llevado a cabo un proceso de lavado de cara del principal activo del turismo gallego, por lo que tanto los peregrinos como los santiagueses pueden disfrutar ahora de las vistas de una catedral remozada y rejuvenecida, que para quien nunca la haya observado producirá la sensación de haber sido construida hace poco tiempo, ya que la claridad de la piedra es ahora reluciente y espectacular.

Muchos hemos sido los que nos hemos asombrado al acercarnos por la zona vieja y hemos encontrado la catedral con un color mucho más claro que el que nos tenía acostumbrado últimamente, y no pocos de nosotros hemos bromeado con los turistas diciendo que “no conocemos de nada este gran edificio… ayer mismo hemos pasado por aquí y no estaba”. Obviamente nadie pica, pero es una buena manera de hacer ver a la gente el esfuerzo que ha conllevado tal limpieza ya que ha cambiado por completo el aspecto de nuestro monumento.

Tendrán que pasar muchos años para que la catedral vuelva a oscurecer el color de su piedra y entonces será el momento de llamar de nuevo a los expertos que con los tratamientos adecuados para tan antigua piedra puedan volver a dejar nuestra iglesia como los Chorros del Oro. Es un auténtico placer disfrutar de las vistas de la catedral incluso para los no creyentes como el propio autor de este artículo, que pese a no comulgar con el catolicismo sabe admirar la belleza artística de tamaña construcción.

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