Casi siete mil atletas batieron un récord de participación en la gran fiesta del deporte

A las diez y media de la mañana, bajo un cielo despejado y temperaturas primaverales, se dio el pistoletazo de salida a la trigésima primera edición de la Carreira Pedestre Popular Camiño de Santiago, que organiza el Grupo Correo Gallego, y en la que participaron cerca de siete mil corredores. El buen tiempo también animó a los más de cincuenta mil compostelanos que se echaron a las calles para apoyar a los atletas durante todo el recorrido de la prueba.

El guión se volvió a repetir un año más, y los africanos no dieron opciones al resto de atletas gallegos, después de imponer un ritmo terrible y casi imposible de seguir para la mayoría de los corredores.

Una vez superada la avenida de Xoán XXIII, tras el pistoletazo de salida, se formó un grupo de unas treinta unidades, encabezado por el keniano Jacob Yator, y en el que se encontraban los gallegos Lolo Penas, Carlos Villamor, Robertas Geralavicius, Elías Salvador y Rafael Fuentes, que tanteaban a marroquíes y kenianos con el objetivo de evitar un demarraje que se produjo demasiado pronto, a la altura del Camino Francés llegando a la confluencia con Concheiros.

Yator puso la quinta marcha en busca de un triunfo solitario. El numeroso grupo que encabezaba el pelotón comenzó a disgregarse, y las opciones de los gallegos se perdieron ya en la Puerta del Camino. Penas, que intentaba seguir a un Yator que volaba, se fue quedando y con él todas las esperanzas de volver a ver a un corredor de Galicia llegando de primero al Obradoiro.

Sólo los africanos David Kilel, Laban Korir, los hermanos Mouaiz, Erik Kibet o Benson Olenakeri se defendían del brutal ataque de Yator, que comenzó a abrir un importante hueco, de unos diez metros respecto a sus seguidores, bajando la calle de A Rosa hacia Santiago de Chile.

Todo parecía decidido. La ventaja del keniano se fue ampliando, y a lo lejos, por detrás a unos veinte o treinta metros, David Kilel y Laban Korir eran los únicos supervivientes de la veloz escapada de Yator.

A la altura de Galeras, y cuando la sensación era que la carrera estaba vista para sentencia, Kilel y Korir dieron un acelerón, no querían servirle en bandeja la victoria a su compatriota, y el punto clave de la prueba, la cuesta de Vite, se aproximaba rápidamente, mientras la distancia entre el líder y sus perseguidores se reducía considerablemente.

El dicho de que el que llega primero arriba en la cuesta de Vite es el vencedor en el Obradoiro no se cumplió en esta ocasión. Yator alcanzó al alto todavía en cabeza, pero Kilel y Korir ya le pisaban los talones, y entrando en la zona vieja los tres kenianos bajaban en paralelo por el Preguntoiro.

La aventura en solitario de Yator finalizaba en el peor momento. Lo había hecho todo, pero acusó el esfuerzo y sus compatriotas no tardaron demasiado en ponerse a su altura. La XXXI Carreira Pedestre se decidiría en los últimos metros.

Bajando hacia un Obradoiro repleto de gente, que no cesaba de aplaudir, Laban Korir pagó cara la persecución, y Kilel y Yator se jugarían el triunfo en escasos segundos. David Kilel no se compadeció de Yator y de su carrera en solitario. La caza de su compatriota también le supuso un gran esfuerzo y decidió demarrar antes que Yator y entró triunfal en el Obradoiro, bajando en veintidós segundos el tiempo de Silas Kipruto en 2007.

Fuente: El Correo Gallego.

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