Avalancha de consultas para construir el árbol genealógico

Dice una canción popular gallega que el que olvida sus raíces pierde su identidad. Quizás por eso hay quien se empeña en reconciliarse con el presente reconstruyendo la historia de la familia. El recurso más socorrido para componer las piezas del árbol genealógico sigue siendo la Iglesia. El Archivo Histórico Diocesano de Santiago atesora fondos parroquiales desde el siglo XVI, aunque la Ley de Protección de Datos no permite indagar más allá de 1925. “Se establece este límite temporal porque la información podría afectar a personas vivas”, explica Víctor Camino, técnico del organismo.

Pese a que el grueso del servicio se concentra en tramitar las peticiones de emigrantes que necesitan acreditar la nacionalidad española, a las oficinas de San Martiño Pinario no dejan de llegar usuarios interesados en descubrir su pasado por mera curiosidad. En los diez primeros meses de 2008 se atendieron hasta 4.364 peticiones en sala. Aunque la cifra incluye a investigadores y otro tipo de solicitudes puntuales, en el 80% de los casos se trata de genealogistas, aclara Camino. El volumen de trabajo del Archivo Histórico Diocesano no para de crecer. El recuento entre enero y octubre del pasado año supera con creces al resultado cosechado en el cómputo global de los cursos anteriores: 2007 se cerraba con 2.856 demandas en sala; el balance de 2006 asciende a 3.488; mientras que en 2005 se registró la suma más baja (2.364).

Un proceso sencillo

El proceso es relativamente sencillo. Basta con acercarse a las oficinas del Archivo Histórico Diocesano (San Martiño Pinario), solicitar una ficha de usuario y empezar a investigar. El personal muestra al interesado la documentación disponible y le traslada las advertencias de funcionamiento. Es decir, ni se pueden requerir escritos posteriores a 1925 ni acceder a ciertos registros por cuestiones de conservación. Cuántos más datos aporte el genealogista, más sencilla resultará la búsqueda. Conocer la parroquia de nacimiento del abuelo, la fecha de la boda o el año de nacimiento del primer hijo facilitará enormemente la construcción del árbol. Si el trabajo se realiza en la propia sala, el servicio será gratuito. Sin embargo, se cobran las gestiones a distancia porque requiere mayor esfuerzo: búsqueda, transcripción y envío de documentación. El desembolso por partida asciende a nueve euros.

Fuente: El Correo Gallego.

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