Al mal tiempo y malas caras, buenas Vespas

Ni la lluvia ni el granizo pudieron con el espíritu vespista. Contra viento, marea y todo pronóstico, fueron 103 los amantes de las Vespas y las Lambrettas que acudieron a la primera concentración Invernovespa A rapa das Vespas, que se celebró en Santiago con la organización del Vigo Scooter Club Vespeinados.com y el Club Vespa Lambretta Avispados de Ourense.

Aunque algunos de los moteros llegaron a Compostela el sábado, la mayor parte hicieron la ruta ayer desde los diferentes puntos de origen, desafiando a unas condiciones meteorológicas que no podían pintar peor. Pero dio lo mismo. Sobre las doce del mediodía, la expedición se concentraba en la avenida de A Coruña. Se vieron motos de todas las épocas y de todos los pelajes, a cada cual más cuidada. Desde los primeros modelos, de los años 50, hasta la producción más reciente del grupo Piaggio; todos, en cualquier caso, unidos por la pasión escuterista.

La idea original era realizar una pequeña ruta por la ciudad y luego acudir a una comida de confraternidad en el vecino municipio de Teo. Pero solo fue posible completar la segunda parte del proyecto. Y todo porque el Concello de Santiago ignoró por completo las peticiones de los moteros y rechazó la posibilidad de que este auténtico espectáculo sobre ruedas se metiera en el casco urbano. Todo el apoyo logístico municipal consistió en un coche de la Policía Local que «escoltó» al centenar de escuteristas hasta la rotonda de Mestre Mateo. A partir de ahí, y hacia Calo, circularon por su cuenta, aunque sin venirse abajo ni literal ni figuradamente. Los más valientes fueron los de Ourense, que tuvieron que capear la nieve de Dozón. La comida, por todo lo alto, se celebró en la parrillada As Pontes de Calo y salió a pedir de boca. A media tarde, con lluvia y granizo insistentes, Vespas y Lambrettas iniciaron un duro viaje de vuelta. La Rapa das Vespas nace con la intención de repetirse todos los inviernos, aún a pesar de la poca colaboración del concello anfitrión. Si será otra vez en Santiago, ya se verá.

Fuente: La Voz de Galicia.

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